22 de Enero del 2026

Llevamos nuestra experiencia a Ruanda para proyectar el futuro del cuidado infantil

Aldeas Infantiles SOS Uruguay se alinea a las demandas globales que buscan un cambio de enfoque para garantizar el derecho de vivir en familia de las infancias y adolescencias y evitar el cuidado institucional.

niño o niña toma de la mano a un adulto.

Actualmente, niños y niñas de todo el mundo pierden el cuidado familiar. En la mayoría de los casos —y lejos de lo que suele creerse— esto no ocurre por situaciones de orfandad, sino como consecuencia de la violencia, la negligencia y la desprotección.

Ante este escenario, el director programático de Aldeas Infantiles, Samuel Diogo, explicó que los sistemas de protección en muchos países tienen una “fuerte tradición” de priorizar la institucionalización o el cuidado residencial. Sin embargo, las directrices internacionales en materia de derechos de la niñez establecen que estas medidas, cuando son necesarias, deben ser el último recurso y aplicarse por el menor tiempo posible.

Una transformación necesaria: la Reforma del Cuidado con foco en las familias

En entrevista, Diogo definió la Reforma del Cuidado como “el conjunto de políticas que ofrecen una diversidad de modalidades y logran adecuarse a las necesidades de los niños y las niñas, priorizando el cuidado en familias”.

Según el especialista, se trata de “abrir un abanico de posibilidades” y dejar atrás modelos que se apoyan exclusivamente en el cuidado residencial.

Para que una Reforma del Cuidado sea efectiva, señaló, el Estado debe liderar políticas profundas y promover una transformación programática en la que también participen activamente las organizaciones sociales que integran el Sistema de Protección.

Las modalidades que deben priorizarse son aquellas basadas en las familias. Según la situación, niños, niñas y adolescentes pueden permanecer con su familia — progenitores o familia extensa— con apoyo y acompañamiento. En Uruguay, esta modalidad se conoce como Familia en Contexto.

Otra alternativa es lo que en el mundo se conoce como Foster Care, y en Uruguay se conoce como Familia Amiga, que implica el acogimiento por parte de familias sin vínculo de consanguinidad o afinidad, que brindan cuidado y protección en su hogar de manera temporal.

Un tercer camino es la adopción, que permite que niños y niñas sean acogidos de forma permanente por una familia adoptiva.

Repensar las modalidades de cuidado implica también avanzar en la desinstitucionalización, que busca “evitar ingresos innecesarios y garantizar, a la vez, el derecho a vivir en familia”.

“En Aldeas Infantiles SOS Uruguay hemos logrado un avance muy importante, particularmente en DI. Contamos con un marco elaborado que nos guía desde 2016 y, a partir de allí, consolidamos un proceso que ha crecido y avanzado significativamente en el país”, destacó Diogo.

Mirar las buenas prácticas internacionales para proyectar en conjunto

Del 17 al 19 de diciembre de 2025 se realizó en Kigali, capital de Ruanda, un taller global multilateral sobre la Reforma del Cuidado Infantil, que contó con Diogo como representante de Uruguay y de la región.

El encuentro internacional tuvo como objetivo impulsar el liderazgo global en la Reforma del Cuidado a través del aprendizaje colectivo, la defensa de políticas públicas y la colaboración entre países.

La instancia reunió a un Grupo Global de Expertos en la materia, integrado por referentes de oficinas nacionales y regionales de Aldeas Infantiles. Creado en 2022, este equipo ha desarrollado estudios de caso a nivel nacional, recopilado evidencia y sistematizado aprendizajes provenientes de la práctica.

Diogo, quien forma parte del Grupo Global, explicó que la invitación a la asociación respondió al “avance muy importante en desinstitucionalización (DI)” que ha logrado el país y a haber seguido “un camino programático fuerte y sostenido”, acompañado de resultados positivos.

Durante el encuentro, y con el objetivo de identificar resultados alcanzados por asociaciones miembro, el Grupo Global de Expertos compartió experiencias de distintas regiones y países.

De ese intercambio surgieron diversos aprendizajes. “El principal es que no hay Reforma del Cuidado ni desinstitucionalización posible sin el protagonismo del Estado”, afirmó Diogo.

Los países que lograron avanzar en estos procesos contaron con políticas públicas claras y con un Estado que asignó los recursos necesarios para llevar adelante la transformación. Asimismo, la sociedad civil cumplió un rol clave en todos los casos exitosos.

“En general, el Estado define la política y la sociedad civil implementa los programas y proyectos, aportando muchas veces la metodología”, explicó.

Otro aprendizaje relevante fue la importancia de avanzar con planificación y estrategia. “Los países que intentaron hacerlo de forma apresurada no obtuvieron buenos resultados y, en algunos casos, generaron vulneraciones de derechos”, advirtió Diogo, quien remarcó que el trabajo articulado es esencial para una reforma exitosa.

Asimismo, subrayó la necesidad de incorporar la voz y los aportes de las familias. “El trabajo con las familias es la llave” de la transformación, sostuvo.

Bulgaria y Ruanda, como otros tantos países, ya han implementado procesos de Reforma del Cuidado y desinstitucionalización, cambiando el foco desde modelos tradicionales hacia modalidades basadas en las familias. Además, en ese camino, se cerraron aldeas y grandes centros de cuidado residencial, promoviendo que niños y niñas crezcan en casas integradas a la comunidad.

Para aquellos casos que requerían cuidados personalizados —por discapacidad o trastornos asociados a la salud mental— se desarrollaron servicios especializados.

El proceso de reforma en nuestra región y el país

La región latinoamericana cuenta con algunas ventajas para este proceso de transformación. El idioma, señaló Diogo, facilita el trabajo conjunto y el intercambio de experiencias.

“En América Latina el trabajo con familias es muy rico y hemos desarrollado sistematizaciones y metodologías para estos abordajes. Hay una producción muy interesante y profusa en este campo”, expresó.

No obstante, en contrapartida, los gobiernos de la región suelen carecer de políticas claras de fortalecimiento familiar, prevención y no asignan recursos suficientes.

Aun así, Uruguay ha avanzado de manera sostenida. En 2015, Aldeas Infantiles SOS Uruguay inició un intercambio con la asociación en Alemania para conocer cómo se implementaban las nuevas demandas globales en materia de cuidado.

“Aldeas Infantiles SOS Uruguay ha estado muy atenta a estos procesos, observando avances en otros países y adaptándolos a nuestra realidad”, señaló Diogo.

Uno de los principales logros ha sido el desarrollo del programa Familias en Contexto. Actualmente, más de la mitad de los participantes de Cuidado Alternativo viven con sus familias bajo esta modalidad, algo posible debido a la existencia de una política pública nacional.

“Es un avance enorme y una referencia muy importante para la región”, destacó.

Pese a estos progresos, sigue siendo prioritario fortalecer la prevención, evitar internaciones innecesarias y brindar mayores recursos a las familias en situación de alta vulneración, especialmente aquellas que se encuentran en riesgo de separación.

Asimismo, Diogo subrayó la necesidad de reducir progresivamente la cantidad de niños, niñas y adolescentes en cuidado residencial y, de forma planificada, apostar por la prevalencia de modalidades de cuidado en familias.