Lanzamos Proyecto Guagua para que la primera infancia crezca en familia
La iniciativa busca prevenir la institucionalización de niños y niñas de hasta 3 años y garantizar su derecho a la convivencia familiar y comunitaria.
Los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo emocional, cognitivo y social. La estimulación, el afecto y la protección brindada durante las experiencias tempranas sientan las bases para que un niño o una niña crezca sintiéndose seguro/a. La familia, en ese sentido, es el ámbito privilegiado para acompañar este proceso.
Con ese norte, el Programa Canelones lanzó el Proyecto Guagua, una iniciativa orientada a evitar la institucionalización de niños y niñas de entre 0 y 3 años y 11 meses, promoviendo alternativas de cuidado que prioricen la convivencia familiar. Este objetivo requiere del compromiso no solo del Estado y las organizaciones sociales, sino también de toda la comunidad canaria.
Para la directora del Programa Canelones, Laura Tenchio, “comprometernos como sociedad en el acompañamiento y cuidado transitorio de nuestros niños y niñas es una invitación a reflexionar y a abrir el corazón”.
Una propuesta focalizada en los/as más pequeños/as
La propuesta surge tras identificar necesidades específicas de atención para la primera infancia en el departamento y prevé brindar respuestas especializadas a 25 niños y niñas vinculados/as al Sistema de Protección Especial. Se articularán desde Pando, una de las ciudades más grandes, pobladas y desarrolladas de Canelones.
Su principal apuesta es fortalecer estrategias de cuidado que permitan evitar el ingreso a cuidado residencial y favorecer entornos familiares capaces de responder a las necesidades de protección y afecto de los/as más pequeños/as.
Específicamente, busca reforzar las capacidades y condiciones de cuidado de referentes familiares para que el niño o la niña pueda integrarse a su familia extensa (con vínculo de parentesco), a una familia por afinidad (sin vínculo de parentesco) o a una Familia Amiga (sin vínculo de parentesco o afinidad). Estas estrategias permiten que las infancias vivan temporalmente en un contexto familiar mientras se busca una solución definitiva, que puede ser el reintegro a su familia o la adopción.
El proyecto es el resultado de un trabajo sostenido desde 2023 y de un amplio proceso de profesionalización del Programa y experiencia adquirida en el territorio.
El lanzamiento tuvo lugar el pasado 20 de mayo en la ciudad de Las Piedras y contó con la participación de la directora nacional de nuestra organización, Verónica Burstin, el director programático, Samuel Diogo, la directora del Programa Canelones, Laura Tenchio, y autoridades de INAU.
El apego: una construcción posible bajo el cuidado en familia
“La primera infancia es de vital importancia en múltiples aspectos, pero mayoritariamente en lo que respecta al apego”, señaló Tenchio. Durante las experiencias tempranas se construyen los vínculos de apego, los lazos emocionales entre un niño o una niña y sus figuras protectoras que le brindarán seguridad, motivación y confianza para explorar el mundo. Esta relación, por sus características, solo puede desarrollarse plenamente en condiciones de cuidado en familias y no en entornos de cuidado institucional.
Además, existe sólida evidencia científica que demuestra que el cuidado residencial genera efectos negativos para el desarrollo de las infancias. Estas consecuencias son aún más perjudiciales en niños y niñas pequeños/as. Por ello, el cuidado residencial debe ser siempre el último recurso para quienes han perdido el cuidado familiar y por el menor tiempo posible.
“La institucionalización es el último recurso y tiene sus consecuencias. Es un posicionamiento humano y político focalizarnos en dar respuestas alternas que garanticen un acompañamiento familiar transitorio hasta que se defina una solución a largo plazo, teniendo el foco siempre en la restitución del derecho a la convivencia familiar comunitaria”, apuntó.
El desafío de construir una red
Además del fortalecimiento de las capacidades y condiciones de cuidado de familias con vínculos de parentesco o afinidad, Aldeas Infantiles busca crear una red de cuidado alternativo y transitorio de familias de acogida, así como acompañar los procesos vinculados a la adopción, siempre y cuando se hayan agotado las estrategias de revinculación.
En ese sentido, esta iniciativa busca desarrollar un sistema departamental fortalecido que cuente con el acompañamiento de familias de distinta configuración. Para hacerlo posible, liderará un proceso de convocatoria, captación, acompañamiento y capacitación de Familias Amigas interesadas del departamento.
“Las Familias Amigas son una alternativa transitoria perteneciente a un entramado que permite, durante el tiempo del diagnóstico, acompañar a los bebés y niños y niñas desde el cuidado, el afecto y la empatía. Para ello, es menester contar con familias que puedan acoger en sus hogares y gusten ser parte de este proceso (previa evaluación de INAU)”, agregó Tenchio. El acompañamiento organizacional por parte de equipos especializados brinda las garantías necesarias.
En consecuencia, “contar con una familia que acoja y cuide, como alternativa a lo institucional, minimiza el impacto del amparo y contribuye a una atención más personalizada y focalizada en el desarrollo de ese bebé”, valoró.
Garantizar que cada niño y niña pueda desarrollarse en un entorno familiar protector durante sus primeros años no solo impacta en su presente, sino también en las oportunidades que tendrá a futuro.
