05 de Septiembre del 2019

“El abuso es un evento traumatogénico”

Conversamos con la psicóloga clínica Sandra Baita, quien llevó adelante una capacitación para nuestros equipos en estrategias de abordaje en abuso sexual infantil y explotación sexual. 

Foto “El abuso es un evento traumatogénico”

¿Qué entendemos por abuso sexual infantil y que preconceptos hay en torno al tema? 

El punto de partida no es lo sexual, sino el abuso de poder, que está determinado por la diferencia física, la diferencia por edad, el nivel de dependencia que le da la relación, la situación de vulnerabilidad en la que el chico puede encontrarse. Primero hay un abuso de esa relación, que es completamente asimétrica, y a partir de ahí se accede al abuso sexual propiamente dicho. 

Los preconceptos tienen que ver con que el tipo de actividad, la gravedad y las características de la víctima. Con respecto a la actividad, se suele pensar que si no hubo penetración, no es un abuso sexual. Los preconceptos que están ligados a la gravedad de la situación pueden ser del estilo “solamente la manoseó, entonces no es grave” o “solamente fue un par de veces, entonces no es grave”. Y los asociados a la víctima tienen que ver, por ejemplo, con que si la víctima es un chico muy chiquito, se plantea que es muy difícil que se pueda hacer un diagnóstico o incluso que no es necesario meterse en el tema porque al ser chiquito se va a olvidar. 

Cuando las víctimas son un poco más grandes, sobre todo en la adolescencia y sobre todo cuando son mujeres, entran factores vinculados a cuestiones de género. Algo que se escucha mucho en los juicios es que se descarta la situación como abusiva o se busca neutralizarla argumentando que, como la chica ya había tenido relaciones sexuales con el novio, lo que le pasó con el padre, con el profesor o con el mismo novio no son abusos sexuales. 

¿Cómo se puede definir al trauma y de qué manera se vincula con el abuso sexual infantil? 

Hay distintas maneras de definirlo. Lo que se dice es que el trauma no es en sí un evento, sino la reacción a ese evento. Entonces se habla de incidentes críticos o eventos traumatogénicos. La forma más resumida y concreta de explicarlo es que consiste en todo acontecimiento que supera las capacidades de afrontamiento que el ser humano tiene. Todos contamos con una especie de set de mecanismos de afrontamiento y hay acontecimientos que pueden superar esa capacidad por distintas razones. Ya sea por la magnitud del evento, que es lo que puede pasar en una catástrofe natural, ya sea por la edad en que esto ocurre. Cuanto menor es el ser humano, el impacto va a ser mayor porque sus mecanismos de afrontamiento son más limitados. También depende de la repetición del evento. 

El abuso sexual es un evento traumatogénico en primer lugar porque es una experiencia que está por fuera de las experiencias esperables para el desarrollo humano. En ese sentido, una operación con riesgo de vida también es un evento traumático, pero es algo a lo que podemos estar expuestos porque, además, es una cuestión de supervivencia. Pero el abuso sexual es una experiencia que no tiene ningún tipo de sentido en la vida de quien lo sufre. Está por fuera del rango de experiencias que se necesitan para el desarrollo, está por fuera del rango de experiencias que puedan servir a título educativo, está por fuera de todo. 

A los chicos que son víctimas de abuso se les está quitando la posibilidad de ingresar al área de su sexualidad como el proceso normal de desarrollo, de descubrir sus sensaciones, de descubrir su cuerpo. Su ingreso a la sexualidad ya va a estar mediatizado por la situación de abuso que sufrió. 

Vos decís que una de las claves para trabajar con los niños que han sido víctimas de violencia es no buscar explicaciones al abuso sexual infantil. ¿Cómo actúa un profesional cuando un niño o una niña le pregunta “por qué me paso esto”? 

La respuesta más honesta es decir “no lo sé”. Porque la realidad es que no lo sabemos. Otra respuesta que se les puede dar a los chicos más chicos es que a veces algunos adultos no aprendieron que hay cosas que no se hacen porque dañan. Son respuestas muy duras, porque las preguntas tienen todo el sentido del mundo. Pero es mucho mejor ser puramente honesto que ser blandamente fantasioso. El chico ya tuvo una experiencia lo suficientemente fuerte que quebró su capacidad de confiar como para que nosotros le agreguemos más simplemente porque no lo queremos ver sufrir. 

¿Cuál es la importancia de formación en estos temas? 

Es fundamental. Lo que habría que lograr es que estos sean temas de formación obligatoria de grado en todas las carreras. Además, cada carrera tendría que conocer la problemática desde la óptica de sus incumbencias profesionales pero con información proveniente de otras áreas. 

Los médicos, por ejemplo, necesitan tener elementos de psicología para poder comprender por qué una niña puede responder de determinada manera frente a una revisación médica. El psicólogo tiene que saber cuál es la importancia de poder hacer una revisación médica. La interdisciplinariedad empieza desde el momento en que vos, desde tu propia profesión, empezás a entender elementos, componentes de esa situación que se explican por otras disciplinas. De esa forma se genera el germen de la interdisciplinariedad, del trabajo en red. 

¿Cómo evaluás la formación con los equipos de Aldeas Infantiles? 

La verdad es que la gente empezó a participar desde el principio y realmente se dio un intercambio muy interesante. Lo que prevalecía es lo que prevalece en toda situación entre todos los profesionales y técnicos que trabajan en este tema, que es la frustración con la que se encuentran una vez que el trabajo que ellos hacen encuentra un límite en el trabajo que otros no hacen. Incluso en países que cuentan con recursos económicos que nosotros no tenemos ni vamos a tener, las cuestiones ideológicas que atraviesan esta temática son similares. Mientras tanto nosotros hacemos lo mejor que podemos. Ese es el objetivo. 

Foto: Aldeas Infantiles SOS Uruguay